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El Dios Mercenario

En esta ocasión busco meter el dedo en la llaga, tal vez no en la llaga de la culpabilidad, ni en la de la imperfección. Quiero resaltar y señalar la llaga maligna de la incredulidad de una gran parte de la Iglesia del Señor en este tiempo, de la cual se aprovechan ambiciosos y corruptos, cuya condenación está determinada.

Recuerdo mis primeros años como cristiano. Si bien es cierto que no estoy en este momento en una iglesia con modelo de liderazgo (y no juzgo), en aquel tiempo sí lo estuve, y quien era mi líder fue un gran ejemplo para mí en cuanto a la oración y la paciencia al esperar en el Señor. Este hombre y su esposa, reconociendo su frágil humanidad, mostraban una fortaleza increíble en el Señor, de lo cual me admiraba y me admiro. Tal vez esta actitud fue una marca indeleble en mi corazón, y le doy gracias a Dios por despertar en mí el buscarle perseverantemente, a pesar de mi debilidad.

Pero he visto, con mucha tristeza, que esta sed por buscar a Dios se ha perdido. Y usted me preguntará ¿cómo es que dice esto? Solamente vuelva su atención por un momento a muchos canales de televisión, emisoras, pastores y mensajes, que se dicen ser “cristianos”, pero que a la luz de la Escritura son herejes y buitres que prostituyen el Evangelio. Estos falsos maestros dicen cosas como la que escuche en una prédica de un hombre de Dios: “Reciba la bendición del salmo 91. Envíe ahora mismo 91 dólares a la dirección de esta emisora para recibirla”, o “Pacte para que Dios lo proteja de todo mal, coloque en el alfolí $50 000 (25 dólares) y Dios lo protegerá” o “Ofrende para que esa persona se convierta o se sane. Pacte para que Dios le de el carro y la casa que quiere” o “Si usted es pobre, o está enfermo, necesariamente esta en maldición”. ¿Cree usted que la salvación se compra con tristes dólares?

¿Algo de lo anterior se le hace familiar? Estos hombres abominables atentan, entre muchas cosas, contra uno de los atributos de Dios, su SOBERANÍA. El Dr. Charles Ryrie la define así: La palabra significa principal, jefe, supremo. Habla primero de posición… después, de poder… Cómo ejerce El ese poder está revelado en las Escrituras… Finalmente Dios está en completo control de todas las cosas, aunque El puede decidir que ciertos eventos ocurran de acuerdo a las leyes naturales que El mismo ha ordenado. Pueden ver el siguiente versículo, el Salmo 135:6, es muy diciente. Cuando una persona dice que Dios tiene que hacer lo que uno diga, tenga cuidado (es aquí donde se refieren al hecho que Dios hizo lo que Josué dijo, pero al leer el versículo completo, nos damos cuenta que fue Dios el que quiso hacerlo, pues Él peleaba por Israel. Jos. 10:14).

Pero ¿Por qué está surgiendo este movimiento tan fuerte en estos tiempos? Parece que hay varios factores. El primero, y más grave, es un mover de facilismo que hay entre muchos creyentes. No recuerdan las palabras de Jesús en la parábola de la viuda y del juez injusto. es algo así como: “necesito la salida fácil para mi dificultad”. Un segundo factor puede estar en un egoísomo arraigado en el corazón de las personas, que buscan una respuesta afirmativa hacia sus necesidades. Puede ser lo más egoísta y mezquino, pero lo busca por todos los medios.

Digo entonces a esta sinagoga de Satanás ¿Será que Dios es un asesino a sueldo que hará tu voluntad? ¿Es acaso Dios un mercenario que sigue tus órdenes? ¿Crees tener el derecho a exigirle a Dios lo que tu le pediste a cambio de unas pobres monedas? ¡Insensatos! ¡Fatuos! Como preguntó Juan el Bautista: ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? (Lc. 3:7).

Por último digo a la Iglesia del Señor, que volvamos el rostro a Dios tal como lo dice Amós 5:4 “Buscadme, y viviréis”. Si el mismo Jesús, en su hora de mayor angustia clamó al Padre diciendo “si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lc. 22:42), ¿cómo no lo haremos nosotros? Los invito a que volvamos a buscar al Señor en oración y ayuno, tal vez Dios tenga misericordia de ayudarnos en nuestra necesidad (Joel 2:14).

Confesión de fe

Creemos que Dios

Es el Dios que habla la Biblia, que es Uno, Único y Verdadero, Todopoderoso, Omnisciente, Omnipresente, Inmutable, Eterno, Soberano, Justo, Amoroso, Santo. Que siendo Uno, es tres personas coeternas y coiguales, iguales en substancia pero distintas en subsistencia: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Dt. 6:4, Mt. 3:16-17, 1 Jn. 4:8, Sal. 90:2, Mal. 3:16, Sal. 11:7, Gn. 17:1, Sal. 139:7-11, Hch. 15:18, Lv. 11:44)

Creemos que Jesucristo

Es Dios. Hijo Unigénito de Dios Padre, coeterno con Él. Encarnó, naciendo de la virgén María siendo completamente Dios y completamente hombre. Murió en la cruz del calvario en propiciación por nuestros pecados, librándonos del justo juicio. Resucitó al tercer día, ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre. Vendrá por segunda vez al mundo a juzgarlo. (Jn. 1:1,14, Mt.1:23, Col. 2:9, Ro. 5:8, 1 Co. 15:20, Hch. 1:9, Ap. 19:11)

Creemos que el Espíritu Santo

Es Dios, enviado en plenitud de economía por el Padre y el Hijo en el día de Pentecostés para dar vida a la Iglesia. Obra según lo manifestado por las Esctiruras: Es Consolador, Convence de pecado, justicia y juicio, obra el nuevo nacimiento del creyente, provee dones y ministerios al Cuerpo de Cristo, etc. (Jn. 14:16, 26, 16:8-11, 2 Co.5:17, Hch. 2:1-4, 1 Co. 12:3-4, Ef. 1:13)

Creemos que el hombre

Es el pináculo de la creación de Dios, hecho a su imagen y semejanza. No salido de la evolución paulatina de seres más simples. Creado libre y responsable de sus actos. Apartado total y legalmente de Dios por el pecado de Adán y Eva, necesita de un Redentor: Jesucristo. (Gn. 1:26-28, 3:1-24, Ro. 3:10-11, Jn. 3:16, 5:8)

Creemos que la salvación

Fue la obra que Cristo desarrolló en su pasión. Debido al pecado del hombre, éste estaba condenado a la separación eterna de Dios. Cristo proveyó un nuevo camino para llegar a Dios. El Señor escoge a sus hijos según su beneplácito, y es el Espíritu Santo quien obra el paso de muerte a vida (la conversión del cristiano). (Jn. 3:16, Ro. 3:26-27, 1 P.3:18, Ro. 8:28-30, Ef. 1:9)

Creemos que la Biblia

Es la revelación especial que Dios hace de sí mismo hacia el hombre, dada por el Espíritu Santo a hombres de muchas épocas y oficios. Es infalible, y suficiente para la vida del creyente en este mundo. (Hch. 1:16, Ga. 3:22, 2 Tim. 3:16, 2 P. 1:21)

Creemos que la Iglesia

Es el pueblo de Dios del nuevo pacto, comprada con la sangre de Cristo, cuya Cabeza es Cristo, nación suya, pueblo apartado para anunciar el Evangelio a toda criatura. Debe ayudar al necesitado y menesteroso, acatar la ley humana en cuanto no traspase la ley Divina. (Mt.16:18, Hch. 20:28, Ef. 4:12, 1 P. 2:9-10)

Creemos que la justicia de Dios

Es inmutable con respecto a sus otras perfecciones. Dicha justicia se manifiesta en el juicio que Él hace sobre el alma humana. Existe un lugar de recompensa y descanso eterno al abrigo del Señor llamado Cielo, y un lugar de tormento eterno llamado Infierno. (Dn. 9:7, Sal. 11:7, Hch.17:31, Lc. 16:23, Jn. 14:2, Ap. 2:7, 20:15)

Creemos que el creyente

Es pueblo adquirido por y para Dios, por lo tanto cuenta con una relación exclusiva y personal con Él, que no depende de otros hombres. Que como miembro de la Iglesia, debe servir en ella según la multiforme gracia de Dios en la Gran Comisión, sujeto a la sociedad en que está. (1 P. 2:9-10, Hb. 4:16, 1 P. 4:10, Ef. 2:1-7, Ro. 13:1-6)

Creemos que la resurrección

Es el hecho más importante de la historia de la humanidad. La resurrección de Cristo es central en la doctrina cristiana. Que en el final de los tiempos, todos resucitaremos, unos (los creyentes de todas las épocas) disfrutaremos de la recompensa eterna del Señor. Otros, serán llevados al lugar de tormento eterno. (Dn. 12:2, Mt. 28: 1-10, Mr. 16:1-8, Lc. 24:1-12, Jn. 20: 1-10,  1 Co. 15)

Creemos que el juicio

General sobre la Tierra vendrá pronto, nadie sabe el día ni la hora. La iglesia, por ser apartada para Dios, no atravesará este horroroso momento, pues será llevada en el Rapto, que dará inicio a la Gran Tribulación. Después de los 7 años de juicio, el Señor Jesús vendrá para reinar por mil años, en un gobierno de real paz y armonía. (1 Ts. 4:13-17, Apocalipsis)

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